JORGE SINTES PRO

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Hace 2.500 años, Hipócrates preconizaba que todo medicamento fuera al mismo tiempo producto alimenticio, y, recíprocamente, que todo alimento fuese también medicina.

La importancia de la alimentación no necesita ser demostrada. Al hombre le hace falta no solamente alimentarse adecuadamente, sino descubrir más allá de su gusto la utilidad y la necesidad de los alimentos que consume.

El problema de la educación dietética es un problema de extrema importancia, un problema de rigurosa actualidad que comprende un dominio mucho más vasto de lo que a primera vista podría parecer al profano. Y sin embargo la dietética es aún poco estudiada y, menos todavía, enseñada. Muchos hablan de ella, muy pocos la conocen.

Desde luego, existen institutos de dietética o de higiene alimenticia, laboratorios de experimentación nutricional. Desde luego, nombres famosos, cuya competencia y reputación son unánimemente reconocidas, han hecho salir la dietética del empirismo en el cual estaba hundida. Desde luego, hombres de buena voluntad predican cada día la importancia de los problemas alimenticios, tanto en el plano social y económico como en el plano patológico.

Mas he aquí, en suma, una ciencia, tan antigua como el hombre, que debería encontrar una audiencia considerable en los medios responsables, y que no ha encontrado todavía una forma de expresión satisfactoria, al menos una forma de expresión oficial.

No hay cátedra de dietética en las Facultades de Medicina. Sin embargo, no hay especialidad médica, a nuestro entender, que no tenga, en un momento dado, necesidad de apoyarse en la dietética.

Toda la estructura de la enseñanza de la dietética debería revisarse. Entonces ya no oiríamos decir lo que dijo un médico un tanto desengañado: “Escribir sobre una receta: “régimen sin sal y sin grasa” como se prescriben dos píldoras de un medicamento cualquiera, es ineficaz si el sujeto tiene sentido común y peligroso en los raros casos en que el paciente cumple al pie de la letra la prescripción facultativa.”

El hombre está hecho de lo que come, suele decirse, y es verdad. La máquina humana es un complejo laboratorio que se construye y se renueva por sí mismo y proporciona la energía necesaria para las actividades manuales y cerebrales. Para sacar el mejor partido de nuestro potencial psicofisiológico, nos hace falta aprender a escoger y a dosificar sabiamente los carburantes que alimentan los múltiples motores de nuestro cuerpo.

JOSE CARBASSA

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One Response to “JORGE SINTES PRO”

  1. Interesante post. Me estaba preguntando si la realidda es que cada cuerpo es un mundo y lo mismo que a una persona le viene fenomenal a otra le sienta “como un tiro” como decimos en Andallucía … interesante historia de veras :)

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