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Esta es una traducción de la historia ASPETTANDO LA LIBERAZIONE PARTE I de Givanna Berni, 86 años de Pistoia. . Recuerdo que en el campo cerca de Pistoia, al lado de mi casa, había un campo alemán donde muchos soldados británicos estaban prisioneros. Algunos de ellos escaparon y nosotros, los lugareños, los ayudamos alimentándolos y vistiéndolos como si fueran nuestros paisanos y les llevamos al bosque donde podían permanecer escondidos todo el día.En esa época los soldados alemanes escribían en las paredes que dispararían en el acto a todos aquellos que ayudaran a los soldados británicos, mientras que en el otro bando, el ejército británico lanzaba panfletos desde sus aviones prometiendo recompensas a todos aquellos que ayudaran a los soldados británicos.El soldado británico al que ayudamos se llamaba Giovanni. Durante el día lo enviábamos al bosque como un granjero, mientras que durante la noche dormía en la cabina de tiro al lado de nuestra casa y cuando hacía demasiado frío se quedaba en la casa.Él no hablaba italiano, pero se hacía entender bastante bien, tanto que al final también aprendió el rudo lenguaje de granjero en el bosque. A veces de repente soltaba tacos con rabia, y cuando le preguntábamos el por qué, simplemente respondía que se comportaba como un granjero en el bosque… ¡era muy divertido! y también valiente e intrépido.Recuerdo que un día vinieron los soldados alemanes y dispararon dos tiros que casi dieron a mi madre y a mi hermano. Todos corrimos a la casa, esperando a que se marcharan, pero no pudimos detener a Giovanni, que al contrario, decidió plantarles cara y matarlos uno a uno.Le gustaba mucho comer beicon asado y cuando le arreglamos la ropa de civil él quería tener “una chaqueta al estilo inglés”. Nos llevó algo de tiempo en convencerle que sería mejor vestir una chaqueta al estilo italiano ¡para que no fuese identificado como un inglés!(…)Mucho después de finalizar la guerra, volví a ver a Giovanni durante el 30 aniversario de la Liberación, en un evento organizado por el Ayuntamiento de la ciudad de Pistoia. Su esposa le acompañaba. Le preguntamos si cuando volvió a casa, les habló alguna vez de nosotros, y ella respondió que él estaba todo el tiempo hablando de nosotros y recordando lo mucho que lo habíamos ayudado.Nosotros pudimos decir lo mismo de él porque gracias a una carta que escribió cuando regresó al Reino Unido, recibimos una recompensa de 22.000 liras del Estado Británico, ¡que era mucho dinero en aquella época!
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January 18th, 2010 barenas ,
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