EL INICIO DE LA TELEVISIÓN EN BÉLGICA
Esta es una traduccion de la Historia Les débuts de la télévision belge /1
Los autores son dos ancianos que formaron parte del primer equipo de la Radio Televisión Belga: Maurice Broekaert y Jules Collier
La introducción de la televisión en Bélgica por el Instituto Nacional de Radiodifusión (INR - NIR) no fue considerado como una primicia en Europa, porque la televisión ya existía oficialmente con 819 líneas en Francia, 625 líneas en los Países Bajos, 405 líneas en el Reino Unido desde 1936 y en Alemania desde marzo de 1935.
Con sus dos modestas horas de emisión, las emisoras de TV eran más parecidas a un club de aficionados, y estaban muy alejadas todavía de las emisoras de telecomunicación en las que se convertirían más tarde.Es innegable que el primer equipo de televisión en Bélgica se consagró.Tenemos que imaginar lo emocionante que fue ver esa realidad y saber que en el momento de introducir esas imágenes en el estudio, la gente instantáneamente podría verlas desde su casa, por supuesto tan sólo unos cuantos privilegiados.
El primer equipo de producción estaba compuesto por voluntarios del mundo de las comunicaciones y del teatro. Un curso intensivo de formación y un examen teórico fueron suficientes para superar el proceso de selección. Pero en general, todo se animaba con el entusiasmo de los pioneros, que estaban seguros de asistir a un acontecimiento único, una oportunidad sin precedentes de participar en un magnifica aventura.El trabajo debía aprenderse sobre la marcha porque obviamente aún no existía una escuela de televisión en Bélgica. Tenían que descubrirse todavía muchas cosas en el campo del rodaje, la iluminación y la mezcla de imágenes, todo ello sin olvidar las técnicas de video-frecuencia y la alta frecuencia específica para la televisión. Las dificultades que se encontraron fueron muy diversas, a menudo inesperadas y las actividades requerían varias competencias. Si hay algo que recuerdo perfectamente, es el trabajo en equipo de todos los empleados, aportando sus propios conocimientos para el nuevo medio de comunicación.
El espíritu de equipo era excelente: la producción de un programa era el resultado de un esfuerzo colectivo, de una síntesis de la experiencia, iniciativa y atención para el perfeccionamiento del trabajo final. La televisión no es solamente el trabajo de una persona sino de todo un pequeño mundo, a menudo anónimo. Simplemente leer los créditos de una producción, que de hecho muestra sólo una pequeña parte de los participantes. Una vez un periodista desinformado e irrespetuoso escribió: “¿cuándo pondremos al limpiador de la oficina en los créditos?”.
La solidaridad y el espíritu de equipo era muy importante para conseguir llevar a cabo el trabajo satisfactoriamente. Si buscamos un resultado aceptable, tenemos que conseguir compromisos entre los enfoques artísticos y técnicos. ¡Mejorar la producción es indudablemente también aprender de los errores! ¡Naturalmente, no hablamos de nada nuevo! Era muy emocionante tener un nuevo trabajo, pero teníamos que amarlo totalmente por encima de todo. Un amor que hacía multiplicar nuestras oportunidades y capacidades, y agudizaba nuestro ingenio creativo. La característica principal de los pioneros es darlo todo sin escatimar esfuerzos. Esos beneficios nos daban orgullo y alegría por el trabajo realizado.
Un amor que estimulaba el deseo de aprender y seguir adelante. En 1953, la televisión tenía todavía que convencer a las autoridades. Las emisiones se consideraban todavía como experimentales. Convencían a la gente para que participaran en un evento único, que ofrecía servicios fuera de lo común. ¡No nos planteábamos en esa época que nos pagasen las horas extras! Como si fuera un teatro, el viernes era un día sin descanso.
El mes de agosto se dedicó al mantenimiento del equipo electrónico. No hubo emisiones en ese mes para el televidente, como la suspensión temporal del teatro en su épocaEn ese momento en la TV todo era “en directo”: las imágenes eran retransmitidas sin interrupción desde el estudio que estaba equipado con 3 cámaras en marcha simultáneamente, y de las que sólo una de ellas estaba en el aire. El estilo llamado “fade-in fade-out” era el máximo truco disponible electrónicamente. La programación debía prepararse con máximo cuidado, ya que estaba prohibida cualquier interrupción en el aire. El equipo de grabación de video todavía era muy básico. Los primeros programas se produjeron en el Estudio 5, en un antiguo estudio de música en la Plaza Flagey.
¡Apenas nos dábamos cuenta de que las primeras imágenes de televisión del experimental Instituto Nacional Belga de Radiodifusión (INR) nacieron en 1953! Para ser precisos, las primeras pruebas en circuito cerrado comenzaron en 1951, con nuevos medios técnicos como cámaras equipadas con un sistema de súper iconoscope, necesitando niveles de iluminación cien veces superiores a los de hoy en día. Más tarde el equipo fue avanzando poco a poco gracias a la tecnología moderna de la época: la genialidad de Vladimir Kosma Zworikin con su sistema de imagen Orthicon, de la RCA Corporation.
Era como una fábrica de electrónica reducida al espacio de una botella. Este sistema se utilizó hasta que apareció el “color” en el Boulevard Reyers (las oficinas centrales de la Televisión belga), el 31 de diciembre de 1971.
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